¿Afecta la nota de la EBAU al índice de abandono universitario?

Esta prueba, que últimamente ha cambiado varias veces de nombre y, de hecho, se denomina de forma diferente en las Comunidades Autónomas, no es más que el antiguo examen de Selectividad

¿Afecta la nota de la EBAU al índice de abandono universitario?

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María Fernández-Mellizo, Universidad Complutense de Madrid

Durante el mes de junio, muchos estudiantes se presentan a los exámenes de la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad, conocida por sus siglas EBAU (o EvAU, por las siglas de Evaluación para el Acceso a la Universidad). Esta prueba, que últimamente ha cambiado varias veces de nombre y, de hecho, se denomina de forma diferente en las Comunidades Autónomas, no es más que el antiguo examen de Selectividad.

Sobra comentar la trascendencia que los resultados de esta prueba tienen para el acceso a la universidad. Por supuesto, si no se aprueba, directamente es imposible cursar estudios universitarios; además, la nota que se obtenga, que combinada con la de Bachillerato configura la nota de admisión, determinará las carreras que se pueden cursar.

Valor predictivo

Menos conocida es la relevancia que tiene esta prueba, y más en concreto la nota de admisión, en el progreso en la universidad, en particular en el rendimiento y en el abandono universitario.

Los estudiantes que obtienen una mayor nota de admisión tienen una probabilidad mayor de obtener un buen rendimiento académico y una menor probabilidad de abandonar los estudios universitarios. Precisamente esta es una de las conclusiones que se ha obtenido en un Informe recientemente publicado por el Ministerio de Universidades: Análisis del abandono de los estudiantes de Grado en las universidades presenciales en España“.

Un 11 % de abandono

Este estudio, que limita sus conclusiones a los estudiantes menores de 30 años y de nacionalidad española que ingresaron en la universidad en el curso 2015–16, cifra el abandono universitario en un 11 %.

Se trata del abandono definitivo de los estudios universitarios, excluyendo de esta estadística el cambio de estudios en la misma u otra universidad, que implica haberse matriculado en la universidad al menos un año y no matricularse durante dos años ni titular durante cuatro cursos.

¿Por qué y cuándo?

Los principales hallazgos de este análisis son que el mayor riesgo de abandono se produce tras el primer año de carrera y que el principal factor que lo explica es el rendimiento académico de los estudiantes, medido por el porcentaje de asignaturas aprobadas respecto a las matriculadas.

Los buenos estudiantes tienen menos riesgo de abandonar que los que tienen más dificultades, aunque es necesario decir que quizá una parte del bajo rendimiento del estudiante pueda ser una decisión anticipada de abandono.

Las variables que dependen del estudiante, como su rendimiento, pero también su edad, son las más importantes para explicar el abandono; y la variable de política universitaria que más explica el abandono es el precio de las matrículas universitarias.

El impacto de la matrícula

Efectivamente, la probabilidad de abandono se incrementa a medida que lo hace la edad del estudiante, y cuanto mayor es el precio de la matrícula universitaria, mayor el riesgo de abandono. Hay que tener en cuenta que, a medida que aumenta el coste de la universidad, el número de estudiantes se reduce considerablemente, aumentando el error de la estimación.

En relación con la nota de admisión, procedente en parte de la prueba EBAU, en el gráfico que se muestra a continuación se observa cómo cuanto mayor es la nota de admisión, menor la probabilidad de abandono de los estudios; y viceversa. Las diferencias, no obstante, no son significativas para notas de admisión de 5 o 6, ni para las que están por encima de 12.

Estudiantes de la cohorte de ingreso en 2015-16 en universidades presenciales, con menos de 30 años y de nacionalidad española. Modelo estimado: M2 (estudiantes de universidades públicas). Probabilidad predicha al 95% de confianza. Predicción basada en modelo de regresión logística. Para consultar los controles y parámetros, véase la Tabla A4 del Anexo III del Informe del Ministerio de Universidades en Fernández-Mellizo (2022). Base de datos del Sistema Integrado de Información Universitaria, Author provided

La correlación entre el rendimiento académico del estudiante en el primer año de universidad y la nota de admisión al Grado es bastante elevada, del 0,36, un fenómeno que ya se ha descrito en otros análisis.

Sin embargo, tal y como muestra el gráfico anterior, la relación entre la nota de admisión y el abandono va más allá de la relación subyacente entre la primera y el rendimiento académico; es decir, la nota de admisión tiene un efecto en el abandono independiente del rendimiento académico del estudiante.

Si analizamos la nota media de todos los estudiantes que acceden a un grado determinado (es decir, el valor medio de las notas de admisión de los estudiantes que cursan un grado), también se encuentra una relación con la probabilidad de abandono de los estudios; cuanto mayor es la nota media de todo el grado, menor la probabilidad de abandono.

¿Y la nota de corte?

La nota de acceso, o nota "de corte”, que es la nota mínima que se debe superar para poder acceder a una carrera, también tiene una relación con el abandono. Cuanto más alta es la exigencia para poder matricularse, menor probabilidad de abandono de los estudios universitarios. Estas relaciones se dan precisamente porque el rendimiento de los estudiantes está directamente en proporción a las notas medias de admisión y de corte para los diferentes grados.

Por tanto, los resultados de la próxima EBAU no solo determinarán el acceso de los estudiantes a los estudios universitarios, los grados en los que se podrán matricular y las universidades en las que podrán ingresar, también influirán en su trayectoria académica, en su progreso universitario en definitiva.The Conversation

María Fernández-Mellizo, Profesora de Sociología, Facultad de Educación, Universidad Complutense de Madrid, Universidad Complutense de Madrid

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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