Los pingüinos barbijo duermen miles de veces al día durante segundos

Cuando anidan, estos animales tienen períodos de sueño de más de once horas al día, pero no todos a la vez Además, se quedan dormidos en miles de ocasiones, pero solo durante unos cuatro segundos, para poder mantener la vigilancia sobre sus nidos

Los pingüinos barbijo duermen miles de veces al día durante segundos
Foto de Derek Oyen en Unsplash

Tiempo de lectura estimado: 8 minutos


Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

¿Por qué algunos organismos no pueden resistir la presión irremediable de dormir? O, ¿qué papel tiene el sueño para cada especie?, son algunas de las preguntas que tratan responder los científicos que analizan la diversidad actual de fenotipos del sueño en el reino animal.

El acto de dormir parece omnipresente y una necesidad evolutiva para favorecer el descanso en la mayoría de las especies. Durante este estado perdemos movilidad y capacidad de sentir y responder a nuestro entorno. Además, propicia que los animales sean más vulnerables a la depredación.

Si el sueño se ha conservado durante millones de años, ¿cuál es su función? Para dar respuesta a esta y otras cuestiones, Paul-Antoine Libourel, científico del Centro de Investigación en Neurociencias de Lyon (Francia), y su equipo rastrean el comportamiento de especies por tierra, mar y aire gracias a biosensores. En su último trabajo, publicado en la revista Science, han descubierto que los pingüinos barbijo (Pygoscelis antarcticus) tienen microsueños de cuatro segundos sincronizados mientras anidan.

“El sueño es un proceso acumulativo. Cuanto más se pierde, más se necesita para recuperarlo. Aquí mostramos que los pingüinos pueden dormir de una manera extremadamente fragmentada, lo que sugiere que pueden vivir (proteger los huevos, buscar comida, etcétera) incluso si su sueño no se consolida en una sola sesión. Esto demuestra el carácter adaptativo de este fenómeno”, explica a SINC Libourel, coautor del estudio y miembro del equipo SLEEP.

Si los microsueños de estas aves que anidan en la Antártida cumplen acumulativamente las funciones del sueño prolongado, estos podrían proporcionar una estrategia adaptativa para algunas especies en circunstancias ecológicas que requieren una vigilancia constante, como es este caso.

“Suponemos que tener un sueño extremadamente fragmentado puede ayudar al animal a permanecer vigilante mientras duerme. Esto podría ser tanto con fines antipredatorios, como para hacer frente a la agitación de la colonia. Se genera mucho ruido y movimientos de los pingüinos que llegan al mar y vuelven a su nido”, argumenta Libourel.

Vladyslav Vyazovskiy, científico de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y coautor de un artículo que ofrece su punto de vista acerca de este estudio, apunta a SINC: “Se necesita más investigación para llegar a la conclusión que hacen los autores de que los beneficios del sueño pueden acumularse. Esto no se ha estudiado y sigue siendo solo una hipótesis. Es una idea interesante, pero una propuesta alternativa sería que la fragmentación del sueño no impide que este cumpla sus funciones”.

Microsueños cuando incuban

Durante la anidación, a menudo, un solo progenitor protege el nido de las aves depredadoras y otros intrusos, mientras su pareja está fuera alimentándose durante varios días. Por esta razón, un período prolongado de sueño pondría en riesgo a sus crías.

“Creemos que esta forma particular de dormir podría estar motivada por la presión de depredación de las skúas pardas antárticas sobre sus huevos y polluelos, pero potencialmente también por el ruido y las molestias de los congéneres de la colonia. Lo que desconocemos son los mecanismos que impulsan y sincronizan el cierre de los ojos y el sueño”, subraya Libourel.

Para realizar el seguimiento de los animales, los expertos llevaron a cabo un monitoreo remoto de electroencefalograma y otros sensores no invasivos que permitieron registrar el comportamiento en pingüinos que deambulan libremente y anidan, así como observaciones directas y de video continuas. De esta forma, fueron capaces de identificar patrones peculiares en el sueño del pingüino.

Descubrieron que las aves no participaban en períodos prolongados de sueño y, en cambio, se observó que se dormían con frecuencia, sumando más de once horas de sueño por día en más de 10.000 microsueños que duraban solo cuatro segundos de promedio.

“Sabemos que otras especies de pingüinos (registradas durante periodos más cortos en condiciones aisladas) presentan un estado de somnolencia descrito por los autores como una mezcla entre sueño y vigilia. Sin embargo, incluso si algún estado de transición pudiera ser visto como microsueño, no se ha informado de ninguna otra especie que sostenga tal fragmentación del sueño de forma continua”, explica el científico del CNRS.

Beneficios y sueño fuera del período de cría

El trabajo apunta que los pingüinos duermen con microsueño cuando incuban. Pero cuando se encuentran en el mar o alimentándose, los autores del trabajo desconocen si el sueño está más consolidado fuera de los dos meses de la temporada de cría.

“Hubiera sido estupendo que los autores grabaran a los mismos pingüinos en condiciones diferentes: después de la temporada de anidación, y en un recinto seguro, sin depredadores y a una temperatura óptima. Quizás entonces las aves dormirían de forma muy distinta”, sugiere el científico de la Universidad de Oxford.

Estos microsueños pueden ser peligrosos, como cuando se producen mientras se conduce. Sin embargo, no está claro si son lo suficientemente largos como para proporcionar las mismas funciones restauradoras que se sabe que tienen los períodos más largos.

“Probablemente, todas las especies pueden producir microsueños, incluidos los humanos. Hay pruebas de que las fragatas duermen en breves períodos durante el vuelo. Se han estudiado muy pocos animales, especialmente en condiciones salvajes, y es posible que el patrón descrito sea más una regla que una excepción”, concluye Vyazovskiy.

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