El Norte global debe 170 billones de dólares por el exceso de emisiones de CO2, según un estudio

En la lucha contra la crisis climática, los países históricamente responsables de las emisiones excesivas de dióxido de carbono deberían pagar unos seis billones de dólares cada año, hasta 2050, para indemnizar a otros estados vulnerables a un calentamiento global del que no son responsables. Así lo señala un trabajo internacional sobre compensaciones por apropiación atmosférica

El Norte global debe 170 billones de dólares por el exceso de emisiones de CO2, según un estudio
Miles de manifestantes reclaman "justicia climática" en Durban (Sudáfrica). / Eva Rodríguez/SINC

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Fuente: UAB // ICTA
Derechos: Creative Commons.

Los países industrializados que emiten niveles excesivos de dióxido de carbono (CO₂) deberían pagar un total de 170 billones de dólares en indemnizaciones o reparaciones hasta el año 2050 para garantizar el cumplimiento de los objetivos de lucha contra el cambio climático, según un estudio internacional liderado por la Universidad de Leeds y en el que ha participado el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB).

Este dinero, que asciende a casi seis billones de dólares anuales —alrededor del 7 % del producto interior bruto (PIB) mundial anual—, se distribuiría como compensación entre los países con bajas emisiones que se ven obligados a descarbonizar sus economías mucho más rápido de lo que sería necesario en otras circunstancias.

La compensación financiera por las pérdidas y daños que sufren los países más vulnerables al clima debido a las emisiones excesivas de CO₂ realizadas por otras naciones es cada vez más importante en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático. Los delegados que asistieron el año pasado a las conversaciones de la COP27 en Egipto acordaron crear un Fondo de Pérdidas y Daños para los países afectados por el cambio climático.

La revista Nature Sustainability un importante estudio que establece cómo podría funcionar un sistema de compensación basado en pruebas en cerca de 170 países. Los investigadores han desarrollado una página web interactiva que permite explorar qué países podrían tener derecho a recibir compensaciones y en qué cuantía, así como qué países deberían pagarlas.

“Se trata del primer sistema que pone en evidencia que los países históricamente responsables de las emisiones excesivas de CO₂ tienen la obligación de financiar compensaciones”, indica Jason Hickel, investigador del ICTA-UAB y coautor del estudio.

Andrew Fanning, director del estudio e investigador de la Universidad de Leeds, explica que "para evitar los peores efectos del cambio climático, todos los países deben dejar urgentemente de quemar combustibles fósiles y de realizar aquellas actividades que emiten gases de efecto invernadero a la atmósfera. Pero no todos los países han contribuido por igual a este problema”.

“Si estamos pidiendo a las naciones que descarbonicen rápidamente sus economías, aunque no tengan ninguna responsabilidad en el exceso de emisiones que desestabilizan el clima, es una cuestión de justicia climática que se les compense por esta carga injusta", añade.

Deudores y adeudados del cambio climático

Según el estudio, España debería pagar un total de 1,9 billones de dólares de aquí al año 2050 por las emisiones excesivas de CO₂, lo que equivale a 1.310 dólares per cápita al año.

Reino Unido debería pagar 7,7 billones de dólares durante este período o un pago de casi 3.500 euros al año hasta el 2050, mientras que las cifras de Estados Unidos ascenderían a 80 billones de dólares o un pago anual per cápita de más de 7.200 dólares. La India, un país históricamente poco emisor de CO₂, tendría derecho a recibir una compensación de 57 billones de dólares, o casi 1.200 dólares anuales per cápita hasta 2050.

Brasil, Colombia y México son los países latinoamericanos a quienes se les adeuda más dinero en términos absolutos. A Brasil le correspondería recibir 6,3 billones de dólares, mientras que a Colombia se le adeudarían 1,6 billones de dólares y a México 1,5 billones de dólares.

El sistema de compensación se basa en la idea de que la atmósfera es un bien común, un recurso natural que todos deben utilizar de forma equitativa y sostenible. Para fijar un valor monetario a las pérdidas sufridas por los países con bajas emisiones de carbono, los investigadores obtuvieron primero los "presupuestos de carbono" restantes mundiales más recientes estimados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Un presupuesto de carbono representa la cantidad de carbono que podría liberarse a la atmósfera para alcanzar un objetivo climático determinado como, por ejemplo, mantener el calentamiento global en 1,5 °C. Partiendo del año 1960, ese presupuesto de carbono equivale a 1,8 billones de toneladas de CO₂.

 A continuación, los investigadores calcularon un “reparto equitativo” de ese presupuesto total de carbono para 168 países, en función del tamaño de su población. Compararon el reparto equitativo de cada país con la cantidad de CO₂ que ha emitido históricamente desde 1960, junto con un ambicioso escenario de descarbonización desde los niveles actuales hasta el “cero neto” en 2050.

Algunos países no han sobrepasado la cuota que les corresponde, mientras que otros, sobre todo los países industrializados del Norte, ya la han sobrepasado considerablemente, apropiándose de la parte de bienes comunes atmosféricos que correspondería a otros países.

Por ejemplo, el Reino Unido ha utilizado 2,5 veces más de lo que le corresponde, y Estados Unidos más de cuatro veces. La India, por su parte, ha utilizado algo menos de una cuarta parte de lo que le corresponde.

Utilizando los precios del carbono de los últimos escenarios del IPCC, los investigadores asignaron un valor monetario al exceso de emisiones de cada país en un escenario mundial por debajo de los 1,5 °C. La cifra total ascendía a 192 billones de dólares (dentro de una horquilla de entre 141 y 298 billones), de los cuales el 89 % (170 billones) correspondía al Norte y el resto a los países del Sur, especialmente los productores de petróleo, como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Según este sistema, ese dinero se repartiría entre los países con bajas emisiones de carbono en función de la parte de la asignación que perderían. Un grupo de 55 países con bajas emisiones, la mayoría de ellos del África subsahariana y la India, tendría derecho a recibir una compensación media de 1.160 dólares per cápita al año, en un mundo que mantenga el calentamiento global por debajo de 1,5 °C.

“Mientras tanto, los países que se apropiarían de una parte menor de sus cuotas justas también tendrían derecho a una compensación menor. Encontramos 13 países que sacrificarían menos del 25 % en nuestro escenario neto cero, incluida China, que tendría derecho a recibir de media unos 280 dólares per cápita al año”, indica Fanning.

Para Hickel, el cambio climático refleja claros patrones de colonización atmosférica. "Los movimientos sociales y los negociadores del Sur global llevan mucho tiempo argumentando que los países que han producido emisiones excesivas deben compensaciones o reparaciones por los daños relacionados con el clima, que recaen desproporcionadamente en los países más pobres que han contribuido poco o nada a la crisis”, indica Hickel.

"Nuestro estudio se centra solo en las compensaciones que se deben por la apropiación atmosférica, y esto debe considerarse de manera adicional a cuestiones más amplias sobre los costes de la transición, la adaptación y los daños", continúa.

De acuerdo con el profesor, también se debe prestar atención a las grandes desigualdades de clase dentro de las naciones. La responsabilidad del exceso de emisiones recae en gran medida en las clases adineradas, que tienen un consumo muy elevado y que ejercen un poder desproporcionado sobre la producción y la política nacional. “Son ellas las que deben asumir los costes de la compensación”, concluye.

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