Laboratorios remotos para fomentar vocaciones científicas en las áreas rurales

El Proyecto R3 promueve vocaciones científicas en áreas rurales mediante experimentos remotos Proporciona formación a profesores, quienes luego implementan actividades científicas con estudiantes

Laboratorios remotos para fomentar vocaciones científicas en las áreas rurales
Foto de Robo Wunderkind en Unsplash

Tiempo de lectura estimado: 9 minutos


Verónica Canivell Castillo, Universidad de Deusto; Diego Casado-Mansilla, Universidad de Deusto; Javier García-Zubia, Universidad de Deusto y Unai Hernández-Jayo, Universidad de Deusto

Fomentar el interés por la ciencia a edades tempranas es esencial para el desarrollo de habilidades cognitivas, el pensamiento crítico y la futura participación en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Una de las mejores maneras de hacerlo es animando a los niños y las niñas a poner en práctica los conocimientos de física y química en el laboratorio.

Pero no todos los colegios e institutos tienen acceso a los recursos educativos que son necesarios. En áreas desfavorecidas o rurales, el acceso a laboratorios, materiales y experiencias científicas enriquecedoras puede ser muy limitado. Esto dificulta que los niños exploren esa faceta de la ciencia de manera práctica.

El Proyecto R3 tiene como objetivo general fomentar las vocaciones científicas en CTIM (STEM en inglés) entre los jóvenes del mundo rural mediante la práctica científica directa, utilizando para ello laboratorios remotos.

Un experimento remoto es un experimento real al que se accede a través de una interfaz en un ordenador con internet. Eso quiere decir que el experimento remoto no es simulado ni virtual: simplemente los ojos y las manos del alumno están en la interfaz del ordenador, en su ratón y en la webcam del experimento.

Un proyecto en tres fases

El proyecto consta de tres actividades fundamentales:

  1. Formación. El profesorado no va a utilizar en su aula la experimentación remota si no la conoce y domina. Explicamos a los profesores rurales qué es un experimento remoto y cómo se usa.

  2. Despliegue en el aula. Una vez formado el profesor, se elige un experimento remoto (o varios), utilizando el material pedagógico y el formato que el docente considere más adecuado, con apoyo de los materiales y del equipo R3. El alumnado hace experimentos con la guía y apoyo del profesor utilizando la indagación y el método científico.

Más de 18 000 experimentos remotos en 58 escuelas

En los dos años que el Proyecto R3 lleva en marcha, 97 profesores y más de 1 500 alumnos de 58 centros educativos rurales de toda España han experimentado con laboratorios remotos más de 18 000 veces.

Entre los experimentos que es posible realizar, algunos ejemplos son los siguientes:

  1. Aprender hábitos de vida saludables a través de la observación de cómo se comportan las planarias en diferentes disoluciones azucaradas.

  2. Experimentar con la caída libre.

  3. Conocer los principios de Arquímedes mediante experimentos sobre flotabilidad y densidad.

  4. Aprender a programar un robot y controlar su movimiento.

  5. Aprender tecnología fabricando con la impresora 3D.

  6. Observar y medir el periodo de un péndulo.

En este tiempo, la satisfacción del profesorado y alumnado fue alta. Los resultados recogidos en la primera edición indicaron que profesores y alumnos se mostraron satisfechos en más del 80 % en ambos casos. La formación recibida fue aprobada por el 81 % del profesorado. Además, algunos de los profesores publicaron sus propios trabajos tras la experiencia.

En cuanto al aprendizaje de los alumnos, les pedimos que completaran un test antes y después de la realización de experimentos remotos. Comparándolos, confirmamos que su evolución era positiva.

Equidad digital y sostenibilidad

Con la cuarta revolución industrial, influyendo en nuestras vidas de forma notable, y cambiando el panorama laboral e industrial, proyectos como este contribuyen a minimizar la brecha tecnológica entre entornos urbanos y rurales, pero también entre hombres y mujeres, entre niños y niñas.

Mediante un uso adecuado de la tecnología para el aprendizaje, el proyecto facilita la equidad entre distintos tipos de escuelas primarias. Las profesoras que han participado en el proyecto nos han trasladado que tanto los niños como las niñas llevan a cabo los experimentos con ilusión y sin problemas, y las conclusiones que obtienen los estudiantes no dependen de su género.

El Proyecto R3 también contribuye de manera notable a la sostenibilidad. ¿Es necesario comprar equipamiento que se va a usar poco? ¿Es necesario diseñar de nuevo experimentos que ya están creados? LabsLand es en cierta medida una tienda en línea en la que se ofrece a la comunidad educativa esté donde esté (rural, urbana, española, mundial…) el acceso a experimentos remotos que se comparten. Por ejemplo, no es necesario comprar un robot para cada alumno o pareja de ellos, sino que se pueden compartir.

Escalar esta red de experimentos remotos con financiación pública lograría llevar la ciencia a lugares donde no la hay de una forma sostenible en el tiempo. La tecnología ya está disponible, solo falta su aprovechamiento e impulso.


Democratizar el acceso a la ciencia es uno de los objetivos de este proyecto, al que puede incorporarse toda persona que lo desee; para ello solo tiene que escribir a proyecto.r3@deusto.es.The Conversation

Verónica Canivell Castillo, Catedrática de la Facultad de Ingeniería, Universidad de Deusto, Universidad de Deusto; Diego Casado-Mansilla, Profesor e investigador en la facultad de Ingeniería, Universidad de Deusto; Javier García-Zubia, Catedrático de Tecnologías Informáticas, Electrónicas y de la Comunicación, Universidad de Deusto y Unai Hernández-Jayo, Profesor Encargado Doctor del Departamento Tecnologías Informáticas, Electrónicas y de la Comunicación, Universidad de Deusto

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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